domingo, 30 de noviembre de 2014

-"Ah, ¿Hablas Español?"
Me cambió al inglés. Sólo dominaba ciertas palabras. 

Me tomaron huellas digitales de todos los dedos de la mano. Sí. Era un control de identificación. Mire a la cámara. Sí, querían ilustrar mis huellas digitales con un rostro. Pero no sonría. Bien, puse mi peor jeto sin sonrisa.

Despues de eso, oh desesperación. Mientras otros pasaban el control a mi me hicieron esperar. Empezamos bien, pensé para mi. A los cinco minutos de ver cómo pasaba la gente y yo era el único al que hicieron sentarse en un rincón, le pregunté si todo iba bien y por qué era el único que estaba allí retenido. No te preocupes, me decía. Espera a que te llamemos.

Algo había leído también sobre el "ahora mismo". Decían que los árabes se tomaban su tiempo para todo. Y yo iba a sufrirlo en mis carnes recién llegado. 

En mi tiempo de espera observé como la chica guapa que vi en Estambul, a medida que avanzaba por la cola se iba cubriendo con la abaya. Y observé como otras mujeres hacían lo mismo. 

Vaya. Fíjate como cambian. De lucir sus mejores trapos a taparlos con la tela negra. Qué apañas!

Otros dos se unieron a mi espera. Ya no era el único. Pero llamaron a primero a uno y luego al otro. ¿Y yo? Ahora me llamaron. Bueno, al final sólo fueron unos 20 min. Seguro que mi maleta estaría dando vueltas en la cinta ella sola. 

Pero no, había más maletas girando en busca de sus dueños. 

Bien. Me dirigí a la puerta y vi mi nombre escrito en un cartel. Ha sido fácil. La persona que me recogía se parecía enormemente a un amigo egipcio que conocí en la Universidad Rovira i Virgili. Hablando con él, que trabajaba para el hotel, me doy cuenta que el parecido no sólo es en la cara, sino también en su acento al hablar inglés. Me costaba entenderle una barbaridad. Me dijo que era egipcio cuando se lo pregunté. No me digas, me dije yo para mi. Jamás lo hubiera deducido, jajaja. Vaya coincidencia. Con esto puedo decir que soy capaz de identificar a un egipcio hablando inglés.





viernes, 28 de noviembre de 2014

Tomando tierra

Sí. Ya eran las 0:15 cuando el avión se detuvo. Los viajeros del avión, impacientes, ocuparon pasillo y cualquier hueco en el que se pudiera estar de pie. Los que no fuimos rápidos o teníamos asientos de ventanilla, esperamos pacientes a que se creara sitio. Era ahora cuando empezaba la aventura.

Me habían dicho que me vendrían a buscar. Así que sólo tenía que evitar cruzarme con la desconocida persona que llevase un cartel con mi nombre.

Justo antes de llegar al lugar de recoger el equipaje facturado, se llega a un control. Había leído que solía haber colas para pakistaníes, filipinos, indios.... a los que había costumbre de putear y  hacerles pasar largas horas de cola. Decían que esto era por ser considerados esclavos de 3ª. Los españoles, por suerte, como los americanos y europeos, éramos considerados esclavos de primera, por lo que teníamos nuestra cola a parte, bastante más rápida. 

Mi primera sorpresa fue ver que esto no existía. Y menos mal, porque a veces me han dicho que tengo pinta marroquí o de indio. Y no quería pasar horas en el aeropuerto.

Sólo había una clasificación primera: Personas que habían estado ya en el país y personas que era su primera vez. Evidentemente, tomé la cola de "primera vez". La acogida fue agradable. Árabes con su túnica blanca y su típico pañuelo rojiblanco a cuadros en la cabeza, me recibieron con una amplia sonrisa. ¿Español? (en correcto Castellano)


jueves, 27 de noviembre de 2014

Llegada a Arabia Saudi.

Bien. un día tal como el 11 de Noviembre de 2014 llegué al Aeropuerto de Riad. Eran las 0:15h.

Introducción:

El vuelo que tomé era de Turkish Airelines, con escala en Estambul de 3,5 h, aproximadamente. Me sorprendió lo pequeño que era el aeropuerto para el tráfico aéreo que movía. Me dediqué a pasear arriba y abajo y observar el cambio de vestuario de la gente que, al igual que yo, esperaba coger su vuelo. Según la puerta de embarque y el destino, la gente que esperaba tenía unos rasgos característicos. Mi puerta era la última. 

Las personas que esperaban en la última puerta, en general, tenían aspecto, cómo diría yo, algo desarrapado. De hecho, una chica guapísima cuyos rasgos me parecieron iraníes, que no sería, pero en mi ignorancia e imaginación así me parecieron, contrastaba tenazmente con el resto de personajes de la última puerta.

Había 4 mujeres con abaya )túnica que cubre de pies a cabeza y cabeza tapada, con sólo una rendija para los ojos. Disculpad que, aún a día de hoy, desconozca el nombre de esta pieza de tela.

Sí. Estaba claro que estas mujeres estaban en la puerta correcta.

Una vez en el avión, me percaté de 2 españoles que se sentaron en el asiento de atrás. Venían sólo para una semana, por lo que llegó a mis oídos de la conversación. Intenté poner la antena para una mejor recepción cuando comenzaron a hablar de Riad. Y es que tenía que recopilar toda la información que pudiera resultarme útil. Lo único que sabía de Arabia Saudí era lo que había leído en blogs y sitios de internet.

Pero no dijeron nada que no supiera al final. Sólo me llamó la atención como el que menos veces había estado en Arabia hablaba con tanta chulería como si lo supiera todo. 

¿Me convertiría yo en un chulo sabelotodo?